Los otros hombres jamás son para mí puro espíritu: sólo los reconozco a través de sus miradas, sus gestos, sus palabras, en resumen a través de su cuerpo. Indudablemente, un otro dista mucho para mí de reducirse a su cuerpo, precisamente es ese cuerpo animado de todo tipo de intenciones, sujeto de muchas acciones o propósitos de los que yo me acuerdo y que contribuyen a dibujar para mí su figura moral. Pero finalmente no podría disasociar a alguien de su silueta, de su tono, de su acento.
(MERLEAU-PONTY, M. “5. El hombre visto desde afuera” en su: El mundo de la percepción; siete conferencias. Trad. de Víctor Goldstein. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2006, pp. 48-49)

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Agosto 23, 2008 a 11:37 am
Enterhase
Esto, imagino, tiene mucho que ver con aquello sobre lo que hablábamos hace un tiempo, de la conciencia incorporada, o c. corpórea, ¿no es así?
Agosto 23, 2008 a 12:38 pm
Violeta
“Se trata del cuerpo con sus sentidos radicales sobre los cuales no hay ningún asidero porque no es con la verdad, y la apariencia, el goce y el plus-de-goce que se hace filosofía. Se hace filosofía a partir del momento en que algo tapona ese soporte que sólo es articulable a partir del discurso.”
Aún un cuerpo, de Jacques Lacan, en la clase 12 del Seminario 20, 21 de junio de 1972.
¡Un tema fascinante el de la corporalidad, marcovaleriomarcial!